La historia de Albocàsser comienza con las pinturas rupestres de la Valltorta y de Gasulla. Su gentilicio es árabe, Abul Alcasir, si bien el acta de nacimiento de la población hay que buscarla en la conquista cristiana.
Albocàsser fue fundada el 25 de enero de 1239, cuando el caballero aragonés D. Blasco de Alagón, lugarteniente del Rey D. Jaime I, otorgó Carta Puebla a D. Juan de Brusca y 30 pobladores más que se regirían por los fueros de Aragón.
El pueblo pasó después por diversos señoríos: Orden de Calatrava, Artal de Alagón, el propio Rey Jaime II, Orden del Temple y Orden de Montesa. Albocàsser fue elevado a la categoría de Villa durante el dominio de Artal de Alagón (1275-1293). 
El 15 de septiembre de 1294 la villa fue concedida a los templarios, y después de la extinción de estos, pasó en el año 1317 a la orden militar y religiosa de Nuestra Señora de Montesa y san Jorge de Alfama.
En 1698 la iglesia es destruida y se empieza la construcción de un nuevo templo y campanario. Se termina la obra en 1704.
En el año 1810 hubo un fuerte choque entre las fuerzas francesas del general Mont-Marie y las tropas españolas de del general D. Juan Odonojú.
El cabecilla carlista Mestre sorprendió a 20 carabineros que se refugiaron en la iglesia; se defendieron hasta que fueron liberados por las fuerzas del general Hore, venidas de Benassal.
Nuevamente, el 6 de agosto de 1835, las fuerzas carlistas llegaron a Albocàsser con 1500 infantes y 150 caballos. Se enfrentaron con una pequeña fuerza de 28 hombres, que se hizo fuerte en la torre de la iglesia y cortaron las escaleras. Resistieron durante 3 días hasta que llegó D. Agustin Nogueras y les socorrió.